Estados Unidos crece menos a pesar de que los consumidores gastan más
A veces los números económicos parecen contradecir lo que sentimos en la calle. En el segundo trimestre de 2026, Estados Unidos entregó uno de esos casos: el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa anualizada del 1.5%, bien por debajo del 2.1% que esperaban los economistas y del 2.1% que había registrado en el primer trimestre del año. (Fuente: CNN Business, 30 de julio de 2026 / Bureau of Economic Analysis)
Sin embargo, cuando abrimos la caja del reporte oficial, encontramos un dato curioso: los consumidores estadounidenses gastaron más que nunca, las empresas invirtieron a buen ritmo y el mercado laboral se mantuvo sólido. Entonces, ¿por qué la economía más grande del mundo decepcionó?
La respuesta está en las importaciones
El principal responsable de la desaceleración no fue el consumo ni la inversión interna, sino el déficit comercial. En mayo de 2026, la balanza comercial de Estados Unidos se expandió un 42.2% hasta alcanzar los 77.6 mil millones de dólares, su nivel más alto en casi un año. (Fuente: Departamento de Comercio de EE.UU., vía CNN Business)
¿Qué importó Estados Unidos en cantidades tan masivas? Chips, semiconductores, equipos de procesamiento y toda la infraestructura física que alimenta la revolución de la inteligencia artificial. La “demanda ardiente” por infraestructura de IA —como la describió CNN— provocó que las importaciones crecieran a un ritmo del 11.5% anualizado. Según analistas del Center for a New American Security citados por Al Jazeera, los centros de datos y la inversión en IA siguen impulsando el crecimiento económico, pero al mismo tiempo elevan preguntas sobre su sostenibilidad.
Por qué una inversión “buena” empeora el PIB
Aquí entra un concepto que vale la pena entender. El PIB no mide cuánto gasta un país, sino cuánto produce. La fórmula del PIB suma el consumo, la inversión, el gasto gubernamental y las exportaciones, pero resta las importaciones. Esto significa que, por más productiva que sea a largo plazo, cada dólar que Estados Unidos gasta en chips fabricados en Asia se convierte —en el cálculo del PIB de hoy— en un punto menos de crecimiento.
En el segundo trimestre de 2026, el aumento de las importaciones restó aproximadamente 1.5 puntos porcentuales al crecimiento del PIB. (Fuente: análisis de CEPR y News4jax, julio de 2026) Si no fuera por ese efecto, la economía habría crecido cerca del 3%.
El lado interno: una economía que no se veía así de fuerte
Antes de pensar que Estados Unidos está en problemas, conviene ver el resto del tablero. El gasto de los consumidores —que representa cerca del 70% de la actividad económica estadounidense— creció a una tasa anualizada del 3.2% en el segundo trimestre, frente al 0.5% del trimestre anterior. Fue el ritmo más rápido en casi un año. (Fuente: Bureau of Economic Analysis, julio de 2026)
La inversión empresarial también se mantuvo robusta, con una expansión del 8.4% anualizado, impulsada por la construcción de centros de datos y equipamiento tecnológico. El mercado laboral siguió sólido, con solicitudes de beneficios por desempleo en niveles históricamente bajos.
Incluso una medida más refinada de la salud económica, conocida como “core GDP”, que elimina componentes volátiles como el gasto gubernamental y el comercio exterior, aceleró hasta un 3.9% anualizado, desde el 1.7% del trimestre anterior. (Fuente: CNN Business, julio de 2026)
La conclusión es clara: la economía interna está bien. El problema es que Estados Unidos está importando su futuro tecnológico en lugar de fabricarlo localmente.
Latinoamérica afuera de la fiesta
Aquí es donde el panorama se vuelve incómodo para quienes observamos desde esta región. Estados Unidos está invirtiendo miles de millones de dólares en inteligencia artificial. Nvidia está en conversaciones para invertir 250 millones de dólares en OpenAI. Las empresas construyen centros de datos a un ritmo sin precedentes. (Fuente: Al Jazeera, 30 de julio de 2026)
Pero Latinoamérica no figura en esa cadena de valor. La región no produce semiconductores de alta densidad, ni chips especializados, ni tampoco los equipos de refrigeración, cableado y energía que requieren los centros de datos masivos. Lo que significa que, cuando Estados Unidos gasta en IA, Asia se queda con el ingreso y nosotros no vemos ni un centavo de esa inversión.
La OCDE proyecta que las siete principales economías de América Latina y el Caribe crecerán apenas un 1.7% en 2026, por debajo de su potencial estimado del 2.4% según el FMI. (Fuente: OCDE, Perspectivas Económicas, junio de 2026) El Banco de España, por su parte, señala que el crecimiento regional se situaría “cerca del 2%”, una cifra que el conflicto en Oriente Medio y los mayores costos energéticos podrían presionar a la baja. (Fuente: Banco de España, Informe de Economía Latinoamericana, primer semestre de 2026)
Mientras tanto, si la Reserva Federal decide subir tasas de interés para combatir la inflación persistente —como ya pidieron tres funcionarios del comité en la reunión de julio de 2026—, Latinoamérica sufriría el efecto secundario sin haber disfrutado del banquete tecnológico. (Fuente: Bloomberg / CNBC, 29 de julio de 2026) Más presión financiera, monedas más débiles y mayores costos de deuda, sin compensación por exportaciones tecnológicas.
La lección: dónde estás en la cadena importa
Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, resumió el fenómeno durante una audiencia en el Congreso a principios de julio: “No sabemos en qué medida la economía se beneficiará de la expansión de la IA. Pero parece inevitable que lo que ahora se llama inversión en IA pronto se llamará simplemente inversión.” (Fuente: CNN Business, 30 de julio de 2026)
Esa frase encierra la advertencia. La inversión en inteligencia artificial no es una moda pasajera, es el estándar del futuro. Y en ese futuro, los países que fabrican la infraestructura tecnológica ganarán mientras los que solo consumen —o peor aún, los que ni siquiera están en la mesa— quedarán rezagados.
Para Latinoamérica, el dato del 1.5% de crecimiento en Estados Unidos no debería leerse como “la economía global se debilita”. Debería leerse como “otra vez, la transformación tecnológica del siglo XXI está pasando de largo por nuestra región”.
Disclaimer: Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera. Cada situación personal es única. Consulta con un profesional antes de tomar decisiones financieras importantes.
Fuentes consultadas:
- CNN Business — 30 de julio de 2026
- Bureau of Economic Analysis (EE.UU.) — 30 de julio de 2026
- Al Jazeera — 30 de julio de 2026
- CEPR (Center for Economic and Policy Research) — 30 de julio de 2026
- Bloomberg — 29 de julio de 2026
- CNBC — 29 de julio de 2026
- OCDE, Perspectivas Económicas — junio de 2026
- Banco de España, Informe de Economía Latinoamericana — primer semestre de 2026